miércoles, 6 de abril de 2016

LA ACADEMIA Y SU APORTE AL POSTCONFLICTO

Teniendo en cuenta las funciones misionales de la Universidad y su importancia en el devenir del desarrollo y bienestar del mundo a través del conocimiento, como centros de pensamiento estamos llamados a ser espacios que privilegien el diálogo de saberes y referido al aporte para el postconflicto, como diría María Emmna Wills del Centro nacional de Memoria Histórica en visita hace 15 días a la nuestra universidad, servir de caja de resonancia para que temas como la paz, la memoria de las víctimas y las lecciones aprendidas desde las comunidades y desde los entes gubernamentales puedan pasar a otros públicos, se pueda ayudar a la democratización del conocimiento.
Por ello desde la academia se debe trabajar por convertirnos, en especial desde la investigación, en intelectuales anfibios que puedan moverse en distintos contextos y poder mediar y por qué no, traducir saberes entre distintos públicos y en este momento especial que vive el país, poder  reivindicar que el valor de la experiencia del otro, ya sea gobierno o ciudadano, cuenta tanto como la del erudito y hasta del adversario y por tanto no deben estar separados sino trabajando juntos.
Por eso, en la universidad Autónoma del Caribe queremos comprender el conflicto no como un ejercicio académico desde los libros, sino desde los saberes, las estéticas, las palabras de las víctimas, las políticas públicas, los actores intervinientes, las percepciones de la gente, la mediación de saberes con los estudiantes, el activar la conciencia de la comunidad educativa frente a temas sociales , en un esfuerzo de reconocimiento y de aporte a una paz integral, completa,  que pasa por los acuerdos, la justicia, las leyes, la reivindicación y la reparación, pero por sobre todo, por la esperanza de una reconciliación y de una paz duradera construida en colectivo.
Está bien muy bien y es totalmente acertado y obligatorio que desde la universidad se intervenga en temas como justicia transicional, la implementación de acuerdos para posconflicto, impactos de la guerra en las regiones desde todos los frentes, desarrollo territorial etc y en eso estamos trabajando, pero el llamado es definitivamente que entre todos, contando con la comunidad educativa, ciudadanía, gobierno, gremios, adversarios, entendamos que tenemos una cuota de responsabilidad en la construcción de paz y que es diaria, constante y atemporal, sin fecha de vencimiento.
Uniautónoma por ello ha venido trabajando desde sus docentes y estudiantes en proyectos reales, contextualizados y tangibles. Foros, cátedras de paz para estudiantes, producción de contenidos, proyectos de investigación, desarrollo de pensamiento y gestión relacionados con la paz han sido promovidos por esta institución. Uno de los últimos es haberse convertido en Grupo Regional de Memoria Histórica en su propósito de promover condiciones para que la gente, las organizaciones hagan memoria y para ello se inició con el primer proyecto referido al caso emblemático del desplazamiento de la Vereda la Bonga en Mahates Bolivar, centrándonos, no en la victimización que vivieron fruto del desplazamiento forzado a manos de grupos paramilitares de la zona de Montes de María, sino en el cómo llegó esa población a pasar de un conflicto de exclusión inicial a una convivencia con la comunidad receptora como lo fue Palenque, a la que logran incorporarse y convivir manteniendo miradas distintas, pero tramitando el conflicto con lo que ellos mismos denominan “hermandad”. Uniautónoma quiere reconocer los dispositivos culturales que tienen esas comunidades para tramitar el conflicto, cómo gestionaron esos dispositivos, estudiar con ellos esos mosaicos de fortalezas culturales intervenidas por el lenguaje que les ha permitido vivir en comunidad. Con ello, esperamos que esas lecciones aprendidas por estas comunidades sirvan para promover formas de construcción de paz para todos, reales pero contextualizadas. Que nos ayuden a tramitar lo que viene, porque a futuro no es la homogenización de pensamientos, ideologías, culturas, la que nos ayudará a vivir juntos. Eso es imposible de lograr, lo que puede ayudarnos es la reconciliación, el respeto por el otro, el tramitar los conflictos sin violencia y conseguir espacios de participación respetuosos y consensuados donde haya espacio para asentir y para disentir, para crecer juntos, sobre una base de confianza en las leyes, las políticas y la justica. Porque si de algo estamos seguros es que lo más difícil está por venir, la implementación de los acuerdos, la sostenibilidad del proceso y el lograr la confianza en un nuevo postconflicto.

No será sencillo, pero para eso estamos hoy acá, para seguir conociendo, pensando y actuando para lograr una paz completa y posible. 

Uniautónoma conforma grupo regional de memoria histórica

Noticia sobre el nuevo proceso de investigación con Centro Nacional de Memoria Histórica

Cortesía
sobre el nuevo proceso de investigación con Centro Nacional de Memoria Histórica